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23/12/2015
Gestión

Recomendaciones

PIROTECNIA Y CUIDADO AUDITIVO

La Comisión de Audiología de la Regional participó del programa radial “Nos sobran los motivos” que se emite por FM Fundación (104.1) para hablar sobre pirotecnia y cuidado auditivo. Compartimos algunas recomendaciones para tener en cuenta en estas fiestas.

La entrevista se realizó el martes 22 de diciembre a las 19hs. El programa es conducido por Adriana Di Camilo, Marta, Schulman y José Berlanda, con la colaboración de Sandra Frailuna. En representación de la Comisión asistieron las lics. María Noelia Gwozdz y Laura Flores.

A continuación compartimos una serie de advertencias y recomendaciones a tener en cuenta en estas fiestas y en el cuidado general de nuestra audición.

 

PROTEJA SUS OIDOS EN LAS FIESTAS

Algunas costumbres en las celebraciones de las fiestas son más peligrosas para la audición de lo que se pueda imaginar.

Existen innumerables tradiciones para  las fiestas. Cada cultura tiene sus propias costumbres a la hora de celebrarlas, pero un elemento común en todo el mundo es el ruido. Y si bien las costumbres son una parte ineludible del festival de la vida, debemos prestar atención a nuestros oídos y protegerlos.  

El Colegio de Fonoaudiólogos advierte:

La sobreestimulación acústica puede producir tres tipos de trastornos:

▪ Traumatismos acústicos agudos (TSA).

▪ Traumatismos acústicos crónicos.

▪ Alteraciones no otológicas.

Se entiende por traumatismo acústico agudo el daño coclear producido accidentalmente por la sobreestimulación acústica de un ruido impulsivo de gran intensidad y corta duración, único o repetitivo, como son por ejemplo las detonaciones por arma de fuego. De forma inmediata se producen lesiones cocleares e hipoacusia consecuente con las mismas que pueden ser reversibles, o no.

También se denomina traumatismo por explosión, queriendo indicar con ello que está producido por una onda acústica y para diferenciarlo del traumatismo producido por detonación. Esta última está producida por una onda de presión, o bien por los dos tipos de ondas, acústica y presión.

El oído humano está capacitado para detectar sonidos con una gama de intensidades y límites de frecuencia acordes con el ambiente sonoro existente en la naturaleza. Un ruido o un sonido a una intensidad excesiva suponen una agresión, que si es severa, puede llegar a destruirlo.  

A tener en cuenta:

Intensidad de la detonación: el sonido es traumatizante para la cóclea a partir de los 90 dB. Se le considera a este respecto de riego bajo (menos de 115 dB), riesgo moderado (115-130 dB) y riesgo alto (130-140 dB). La lesión es segura en explosiones superiores a los 140 dB.

Frecuencia del ruido traumatizante: las frecuencias más lesivas son las situadas en la banda de frecuencias agudas.

Intervalo entre detonaciones: los traumas sonoros con periodos de descanso sin ruido hacen menos daño. Si el intervalo entre las detonaciones es demasiado corto, la cóclea es más susceptible a la lesión, ya que el reflejo estapediano no puede ejercer su función protectora y la cóclea no tiene tiempo suficiente para disipar la energía remanente.

Número de exposiciones: una primera detonación puede producir una lesión coclear permanente en muchos casos. El riesgo de sufrir un trauma acústico agudo y la posible gravedad del mismo, aumenta a medida que lo hacen el número de exposiciones. ▪ Angulo de incidencia de la onda sonora y distancia del foco sonoro. El poder lesional de una onda sonora es mayor cuanto más directamente alcanza el oído y cuanto más próxima al oído se encuentre la fuente generadora.

Susceptibilidad individual. ¿Por qué unos individuos, en igualdad de condiciones, sufren más daño que otros? Esto es debido a factores individuales como:

- Edad: a mayor edad, más susceptibilidad. A partir de los 40 años la cóclea es más vulnerable y la recuperación más dificultosa.

- Hipoacusia preexistente: la hipoacusia de transmisión ayuda a que el sonido haga menos daño, pues la lesión conductiva preexistente protege el oído interno al igual que lo haría un casco-auricular protector. En la otosclerosis se ha observado una mayor dificultad para la recuperación del daño.

- Antecedentes familiares: el patrimonio hereditario dota a cada individuo de una fragilidad colear que le es propia.

 



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